viernes, 18 de septiembre de 2009

Durante mi despaterreo sobre el sillón reclinable, y la pelea con Tita, me di cuenta de una cosa. Que lindas que son; que feliz y que bien que me hacen. Cada una con sus cosas, con sus actitudes, con sus habilidades, con sus torpesas. Me contienen, me ayudan, me cuidan, me aconsejan, me hacen vivir 15 minutos más (cada 5 segudos un poquito más)...
Gracias mejores amigas. Gracias Camila; gracias Luciana; gracias Macacha.

Sí, estoy sentimental; estoy llorando, estoy triste, me estoy deprimiendo cada vez más, y encima paso el viernes en casa (al igual que el resto del fin de semana).

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