miércoles, 9 de septiembre de 2009

Es rarísimo como de un momento de extrema soledad y tristeza, se puede pasar a este momento de giganteza felicidad. Esos momentos en los que tenés ganas de bailar, de salir, de poner caras raras, momentos que nada te da vergüenza porque te importa poco lo que piense el resto; si te ponen Queen, bailás como si fueses an egg, or when you're waiting for the bus and it says Brian, and the police look at you like: Qué lindo flequillito, mamita! -yah, you know-.
Creo que lo que lloré ayer, no lo había llorado hace rato. Hacía rato que no me sentía tan mierda, por lo menos hacía rato que no me acordaba que lo soy. Estos casos suelen ser efímeros para mí, pero pienso hacer varias cosas que me planteé, así que prepárense, porque Melisa no piensa quedarse más callada. Melisa quiere algo, y lo va a conseguir, caiga quién caiga -diría aquí mi compañera Seijas-.
Hoy en el colegio, no quise hablar del tema, y no volví a llorar. Pasé una tarde hermosa, llena de milanesas, Salmón, peces azules que dan buenas y convincentes indicaciones, y Julieta. Gracias Julieta.



Otra cosa: Logré entrar a la academia de delfines avanzados. Tengo carné, boló.

2 comentarios:

Sin Nombre (Amiga) dijo...

¡MAMÁ, SOY UN PEZ!
Haha, me gusta estar con vos, me divierte estar con vos.
Me divierte bailar con vos.
Me divierte mirar al bus ninety six pasando por la street atrás de un QUÉ BUEN CAR.
Y ya te dije, no te quedes callada.
Aunque si sos como yo NUNCA lo vas a hacer y vas a pasar a que no te banque nadie.

CS © dijo...

-diría aquí mi compañera Seijas- JAJAJ, te imaginé a vos con traje y todo dando un discuso. No sos una mierda y nunca lo fuiste; todos nos sentimos así a veces, pero no sig. que lo seamos. No digas más estupideses, TONTA! Te amo :)