viernes, 20 de noviembre de 2009

Carta de un suicidio II

Yo quiero que a vos te entre en esa cabeza reprimida que tenés, ¡no soy igual que vos, chabona! Vos tuviste problemas de chica, y te fue "bien" (así quedaste), te la bancaste; yo tengo mis propios problemas, y no me la banco como lo hiciste vos. Soy débil, maricona, desepcionante, doy vergüenza... ¿qué más? Ah, sí, mierda de persona. Me olvidaba, pequeño detalle ese. Pero fijate, a ambas nos carcome la culpa. A mí por el lado de que no me gusta joder a la gente; a vos te atemoriza el muy nombrado castigo divino, ¿será porque todo lo que va, vuelve?
Desde ahora en más, soy muda. No te contesto. Eso sí, tocame un pelo y Capusotto ebrio caerá sobre vos. Y hoy lo comprobaste, sumisa, sumisa fui.
Que te quede más que claro que no me estoy lavando las manos, solo comento. El moco me lo mandé sola ahora, y ojalá que a vos se te pegue en el medio del paladar.

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