domingo, 20 de diciembre de 2009

Russian Roulette

Extraña terminaste siendo; una completa extraña. Te fuiste, y cerraste la puerta con llave enseguida, para no arrepentirte y finalmente alejarte del asunto.
No es algo que me extrañe de tu parte, siempre supe que te gustaban los ovillos de lana; lo que no sabía era que también tenías la fuerza para cargar con mil caras.
Como calesita das vueltas y vueltas, que suerte que después de tantas no te marees. Una lástima sería que trastabilles en los últimos pasos de tu giro de ballet, que te caigas de la cuerda, que le erres al cordón y caigas de cara contra el asfalto. Doloroso. Y creeme que no va a ser culpa mía; esta vez no me toca girar el tambor a mí.

1 comentario:

Sammer Litth dijo...

Che, vo'

En respuesta a tu comentario en mi blog...

¿Qué es lo que sos ahora? Esa no la entendi.

Te amo pepata.