jueves, 21 de enero de 2010

Last night

Diste un monólogo, al cual yo solo asentía con la cabeza mientras que te miraba apasionada.
Sentí que con eso podía vivir el resto de mi vida. Vos, las estrellas de esa noche despejada y brillante de verano, la suavidad y calidez de tu mano insegura, pudorosa, que me no sabía si acariciarme la cara o seguir gesticulando. Dispuesto a quererme, a toda hora, pero a escondidas; siempre te gustó hacerte el interesante, siempre te gustó seducirme de esa forma. Siempre supiste como hacerlo.
Lástima que la realidad tenga siempre el honor de manejar los hilos de este títere.

domingo, 17 de enero de 2010

The way you make me feel

Supiste manejarla de tal forma que la convertiste en un laberinto, con arbustos altos que obstruyen el cálido sol de la mañana y la resplandeciente luz de la luna. Me dejaste desnuda y, sola con mi insomnio; me perdí en la inmensidad de ese amor inhabitado.
Recorrí pasillos infinitos, hasta terminar en callejones sin salida. Sigo dándole vueltas a este camino incansable, intentando saber en qué va a terminar.

martes, 12 de enero de 2010

Hide & Sea

Asquerosa (sumisa) obsesión resultó. Me maneja, me controla. Un títere de teatro infantil, que se cae y se desploma. El tibio calor de unas manos, la suave transpiración, todo me tentó tanto que llegué a lo mismo. Terminé entregándome a todo el que quiera jugar con mi cuerpo de trapo gastado y manchado con óxido. Todo, porque me vistan de blanco, y me sienten a tomar el té, como cuando eran chicos, y todavía jugaban con muñecas.

lunes, 4 de enero de 2010

Just for now

Me sorprendió tu complicidad en el tema.
Te veía tan distante, o por lo menos, ignorante a las ganas de lastimarme. Pero me equivoqué; y como frutilla de la torta,
terminaste siendo el villano de la novela de las 17 hs.
Cansaste mis ganas, colapsaste mis sentidos, te llevaste hasta la última pisca de ese rojo amor que me quedaba.
Me regalaste cortinas de llantos, y jaquecas que no se iban hasta que mis ojos color miel lograban descansar.
Histerías a por montón, y galerías de celos que cualquier coleccionista envidiaria.
Una pena, porque una vez que se caiga el puente, vas a tener que cruzar el río en balsa (si te alcanza para eso...)

Ce matin la

Intentaste hacer el cristal tan transparente, que después fue difícil encontrarlo. Chocábamos contra las paredes sin siquiera sentirlo ahí. El sol ya no se sentía tibio, el viento se sentía como un susurro que solo llegaba a ergirte la columna, y aún en invierno, me sentía en primavera.
¿Magia? No, fuiste vos. Me dejaste suspendida en la nada, donde nada molestaba, ni nada se sentía.