lunes, 4 de enero de 2010

Ce matin la

Intentaste hacer el cristal tan transparente, que después fue difícil encontrarlo. Chocábamos contra las paredes sin siquiera sentirlo ahí. El sol ya no se sentía tibio, el viento se sentía como un susurro que solo llegaba a ergirte la columna, y aún en invierno, me sentía en primavera.
¿Magia? No, fuiste vos. Me dejaste suspendida en la nada, donde nada molestaba, ni nada se sentía.

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