lunes, 22 de marzo de 2010

Pancho.

En mi casa del bosque, la luz se quiebra. Las ventanas son grandes, las almendras no se pasan de estación; las flores no se marchitan, solamente se encargan de darte mi canción de amor. Los atardeceres son exclusivos de tus charlas, mientras que los jardines siempre verdes nos acompañan, nos acogen y nos ablandan. Y si querés, te voy a buscar, para tenerte conmigo siempre, para dejar los caminos libres de humedad.

1 comentario:

ian dijo...

¡Qué lindo! A este sí debería leerlo.